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Historia

"El  otro tiempo"

Situado al Norte de la Comunidad de Madrid, en la llamada "Sierra Pobre", al pié de "La Cebollera", Km. 87 de la Autovía de Madrid-Burgos. La superficie de su término Municipal es de 1800 Ha. El asentamiento humano puede situarse durante los siglos XVI y XVII, con anterioridad debió estar enclavado en el "Valle de la Horca", dicen que se llamó "Colladillo": Convivieron juntos Robregordo y Somosierra, muy unidas estas villas hasta el punto de ser regidas por un Concejo único con administración aparte. Un pleito criminal en 1.585, nos evidencia el fin de éste hermanamiento, la Justicia mediocre de los Regidores, terminó con la unión de ambos pueblos.

Acerca de su nombre, convienen los cronistas en que se debe a los corpulentos robles que había en el término, o en los aledaños. ("Datos de la Historia de Madrid y los pueblos de su Provincia").

Referencias históricas dan la situación estratégica del Puerto de Somosierra, como divisoria de las dos Castillas. El aumento de tráfico, decidió al Consejo de Sepúlveda, repoblar éstas tierras, dando lugar a Robregordo y Somosierra. Dependen de Sepúlveda, en concreto a su Señorío de "Los Mendoza". En el año 1.380, fallece Pedro González de Mendoza, dejando en su legado las villas de Hita, Buitrago, también figuran Robregordo y Somosierra.

La situación estratégica de Robregordo, por el paso obligado que  comunica  con la Meseta Norte,  rica en ganadería y agricultura, hace que muchos de sus habitantes, encuentren su medio de vida en la servidumbre de ese paso, abundando en otros  tiempos los  comerciantes,  venteros arrieros o mesoneros, que daban servicio a diligencias de mercancías y viajeros,  ganados y hasta a  las  tropas invasoras.  Descanso  obligado  para  reponer  fuerzas, sirviendo de auxilio y apoyo a cuantos lo necesitaran. El duro y prolongado invierno cerraba con frecuencia el paso por el hielo y la nieve, la garantía y seguridad que dieron éstos habitantes a la circulación del puerto, hizo que los mandatarios Regios reconocieran sus servicios, concediéndoles el privilegio de no pagar impuestos, circunstancia que atraía a otros habitantes del contorno para instalarse aquí, aumentando la población hasta las 700 personas, según datos de "Cartografía e Historia".

El pueblo no era autosuficiente, pero tenía vida propia. El mantenimiento familiar discurre con sacrificio y austeridad, basando su economía en tres pilares: la ganadería, la agricultura y los servicios del paso del Puerto.

Zona eminentemente ganadera, donde el mantenimiento de dehesas y pastizales fue siempre prioritario, abundantes rebaños de ovejas, cabras, vacas, yeguas y caballos, pastaban en sus campos, marchando las "merinas" en invierno, hacia Extremadura.

AGRICULTURA

Toda la producción se necesitaba, así para la siembra del centeno, se llegaron a cultivar zonas lejanas del pueblo, tierras escarpadas y poco productivas, con gran inclinación y escorrentía, donde con muchas dificultades labraban con arado romano, tirado por una yunta de vacas.

En las tierras fértiles cercanas al casco urbano, cada vecino cultivaba patatas, trigo, cebada, aprovechando cada espacio para tener pequeños huertos que les proporcionaban judías, tomates, cebollas, lechugas, ajos y remolachas, junto con algunas berzas, sirviéndose para ello del "regadío".

Un antiguo y cuidado sistema, que perdura hasta nuestros días, recoge el agua del río que atraviesa la dehesa en el sitio que llaman "La Madre". Se canaliza por "regueras" al aire libre en una distancia de 2 Km. hasta llegar al pueblo, aquí se distribuye por otras acequias (hoy en su mayor parte canalizadas), que reparten el agua por todas las fincas y huertos. Estas aguas que surcaban el recinto urbano, se utilizaban, además del riego, para lavar la ropa, aseo personal y de "lava vajillas", costumbre que se abandono al llevar el agua potable a las viviendas). En la limpieza, conservación, mejora y evacuación de este sistema, participaban todos los hombres del lugar, siendo esta prestación personal gratuita, costumbre que ha llegado hasta nuestros días, recibiendo el nombre popular de "hacenderas".

Antiguamente la recogida y limpieza de "La Madre" era día de trabajo y fiesta, reuniéndose todo el pueblo a comer en la dehesa, en el sitio llamado "Las Presas", pradera verde de terreno desigual, con el agua algo distante, donde el Ayuntamiento repartía pan y vino en abundancia.

INGRESOS POR SERVICIOS.- Comprendían varias formas de buscarse el sustento, éste tipo de trabajo abarcaba infinidad de cosas, desde la oportuna asistencia de ayuda personal en el paso del Puerto, hasta la contratación de troncos de muías ó encuartas de yuntas de vacas para terminar de coronar Somosierra. A todo esto se unían en cadena los pequeños negocios, posadas, cocheras, ventas, tabernas, tiendas, comercios y mozos de muías. Todo ello justificaba el número de habitantes que por aquellas fechas tenía Robregordo.

La organización Jurídico-Administrativa, era de estricto cumplimiento, siempre tuvo Concejo o Ayuntamiento, Juzgado y Cárcel. El Órgano Municipal con Corporación completa: Alcalde, Concejales, Secretario y Alguacil. Celebraban sus Concejos por lo menos cuatro veces al año. El trabajo del Alguacil era laborioso, solía alternar su cometido con el de cobrador y pregonero, su voz se dejaba oír después de un toque de atención: "Por orden del Sr. Alcalde, .... Se hace saber,..., etc., etc.. Era el medio de información más eficaz que tenia el vecindario, resultaba atractivo y funcional.

Las celebraciones de los Concejos eran disputadas y animadas, lo que les hacia largos, al final no había mas remedio que llegar a acuerdos y dejar resueltos los problemas. Terminaban con una celebración: pan, vino y escabeche. Estas sesiones marcaban el cauce administrativo para todo el año, empezaban en primavera y terminaban en otoño, coincidiendo alguno de ellos en fechas emblemáticas como San Marcos, Día del Ángel, San Pedro, etc.. El verano por la recolección de cosechas y el invierno por su crudeza, mantenía la vida municipal siempre más ralentizada. El buen hacer de los Regidores requería un buen cumplimiento. Se subastaban aprovechamientos de pastos, tasas ganaderas, canon de establecimientos, ordenamiento de rastrojeras, adjudicación de guardería para el ganado vacuno: "Vaquero", y muchas más.

Se nombraban comisiones de vigencia parcial para gestionar usos y costumbres. El guarda Municipal vigilaba los campos del Término y recogía las reses foráneas en el "Corral de Concejo", donde acudían los propietarios de los pueblos vecinos y pagaban su multa antes de llevarse las reses. El ganado vacuno permanecía en las dehesas en completa libertad desde primeros de Mayo, hasta finales de Octubre, a excepción de las y juntas de labor, que muy de madrugada se recogían en "El Portillo" ó "Retamar" para realizar las labores de arada. Merece la mención, porque a las cuatro de la mañana había que levantarse y darse un paseíto de tres kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, en primavera y verano, todos los días.

El ganado caballar también vivía en libertad y su recogida para el trabajo era similar a la de las yuntas de vacas. El "cabrío" se guardaba por días entre los ganaderos, el de "cerda" se alimentaba a diario por todos sus propietarios ya que permanecía estabulado. El resto de la ganadería era de administración particular. El burro (ya en periodo de extinción) era imprescindible para todas las familias, como animal de carga, capaz de llegar a todos los rincones por increíbles vericuetos. Medio de locomoción más utilizado, junto con el caballo, visitaba Ferias y Pueblos de los alrededores, siempre con carga encima, de su continuo trabajo le nacía su respondona conducta. El lustroso cerdo, permanecía en su "cortin" varios meses, se le alimentaba con abundancia, comía de todo, su exagerado apetito en el periodo de "engordar para morir" le llenaban de peso y "hermosura", su final llegaba con la "matanza".

Se preparaba una ceremonia de tres días, desde la salida de su "cortin" ya era un espectáculo, con un gancho clavado en su papada, el matarife tiraba y los demás empujando hasta la mesa de sacrificio acompañados de ensordecedores gruñidos. Muerto el animal se procedía a su limpieza, con "piornos" ó retamas secas, se prendían fuego para quemar las "cerdas" ó pelo del animal, acto seguido en caliente se quitaba la piel y después se lavaba. A continuación se colgaba en el portal de las casas, para que estuviera muy cerca y al cuidado de todos. Además de ceremonia como hemos dicho, era reunión familiar, durante los tres días que duraba la matanza. El segundo día ya se conocía el resultado de la inspección veterinaria, se procedía a descuartizar minuciosamente con destreza y esmero para no deteriorar tan substanciosos bocados, pues conocido el examen favorable, ya estaba en marcha la primera "moraga" y el porrón de vino. Se clasificaba la carne de 1ª para chorizos, la de 2ª para el embutido del cocido; aparte lomos, jamones, costillas, etc.. Por la tarde se picaban las salchichas, se probaba el picadillo, todo estaba tan rico que daba pena hacer los chorizos.

La cocina se vestía de luces, con sus colgantes tan sugestivos y apetecibles... eran imágenes para el recuerdo, todo en orden, cada cosa en su sitio, era el alimento base para todo el año.

Debo hacer mención del personaje denominado "Aguador". Cuando el Ayuntamiento ponía el "agua por orden" para el riego de las fincas y huertos, evitando así disputas, se adjudicaba la tarea de "aguador" a algún vecino, fijándose un pago por realizar este cometido durante la temporada de riego.

Su tarea consistía en regular y partir el uso del agua entre los agricultores, haciendo cumplir estrictamente los horarios fijados. Durante los meses que duraba tal trabajo, la persona que lo realizaba, dormía en un saco en el "Corral de Concejo", lugar este por donde empezaba la distribución del agua. El caudal se partía en dos "surcos" y lo utilizaban dos regantes a la vez, durante las horas acordadas. La "Comisión" repartía por superficie sembrada. Cada semana se regaba cuatro días con sus noches, los tres restantes le correspondían al pueblo de Horcajo, que a su vez lo repartía con Madarcos. De ésta forma se daba cumplimiento a un antiguo acuerdo entre estos Municipios, que recogían el agua por un cauce paralelo al de Robregordo, que discurría por los tres términos al descubierto. Esta cesión de agua era compensada con aprovechamiento de pastos del término de Horcajo para la ganadería de Robregordo.

El correr del tiempo marca la vida del campo, con Marzo llega la primavera, ya han pasado las cigüeñas y la naturaleza se despoja del frío. Se limpian las praderas, prados y fuentes, se arreglan los caminos, aparecen las flores, campanillas, violetas, etc.. En San José, el 19 de Marzo, si el tiempo acompañaba, la juventud se reunía en fiesta, los mayores pasan los ratos libres de la tarde con sus partidas de cartas, al poco llega la Semana Santa y en primeros de Abril se cierra la dehesa Boyal, han dado comienzo las primeras labores de arada y canta el "Cuco". Se habla, se comenta, si es necesario el cambio de "sementales", la ganadería merece especial atención.

LA IGLESIA.

Su construcción data de primeros del siglo XVII, con posterioridad, sobre el 1953, fue remodelada. Tres naves con soportes de madera y torre de tres cuerpos, conserva un pequeño y valioso legado: la excepcional talla de San Juanito y el cordero, otra barroca de la Virgen y una meritoria pintura de Cristo crucificado.

En éstos pequeños pueblos la Iglesia ejercía una gran influencia, la poca variación en la vida social, la cita era casi obligada con el ejercicio religioso, de manera especial en Semana Santa, Fiestas Patronales y Navidad.

La Semana Santa empezaba con gran actividad desde el lunes Santo, mujeres solteras y casadas, ayudadas por el Sacristán y dirigidas por el Sacerdote, empezaban las tareas religiosas. Se cubrían las imágenes con el "velo de la tristeza", hacían el "Monumento", alrededor del cual se celebraban los Oficios Religiosos. Flores naturales del Pueblo como campanillas, margaritas y violetas, conformaban una alfombra que por su sencillez resultaba original y bonita. Grupos de personas de diferentes edades, entonaban las mismas canciones de antaño: Las Profecías, El Poderoso Jesús Nazareno, el vía crucis, etc.. Las campanas calladas dejaban su oportunidad a las carracas, los jovenzuelos recorrían las calles gritando: "a los Oficios". Era costumbre velar el Monumento tanto el Jueves como el Viernes Santo, durante día y noche, por turnos, mayores y mozas por el día, a la noche les tocaba a los mozos. El Sábado era de Gloria y el Domingo de Resurrección.

Este día de Pascua, el Sacerdote vestía sus mejores galas, exhortaba a los feligreses al cumplimiento pascual y celebraba procesión alrededor de la iglesia, la imagen de la virgen salía por un lado y la del Niño por otro, durante el recorrido se entonaban cánticos religiosos y al encontrarse ambas se cantaba: "hoy, que alegre sale el sol, que contento que está el día, que regocijo lleva, la Soberana María".

LA CRUZ DE MAYO. Los mozos cortejaban a las mozas mediante la confección de pequeñas cruces de madera tallada y adornadas con flores ("cruz de mayo") que colocaban, junto con un mensaje "amoroso", en la puerta, balcón o ventana de la moza amada.

Se celebraban los "Mayos", que más adelante detallaré por ser una costumbre muy arraigada en la que participaba todo el vecindario de una manera activa y motivada, llegando a crear rivalidad, sobre todo entre los jóvenes. Era Mayo y los mozos y mozas hacían grupos por separado, pero con un mismo fin: el día de San Pedro - 29 de Junio -en el que todos unidos en fiesta, contrataban al "tamboril y dulzainero", celebraban una comida y ¡todos al baile!. Al día siguiente empezaban las duras labores del verano. Pero no adelantare' el final de tan celebradas fiestas. La juventud - entre diez y dieciséis años - renovando la ilusión y manteniendo la ancestral costumbre, formaba grupos compactos, para juntos pasar las fiestas. Los mozos "nuevos" pagaban un canon por incorporarse a sus nuevos compañeros, con una arroba de vino se admitía al recién llegado. Empezaban las "rondas" de madrugada, los mozos con su guitarra lanzaban al aire la alegría de las jotas, los "cantores", sus simpáticas y picarescas coplas. Las mozas contribuían a la atención de los mozos, entreabriendo la ventana y lanzando a la ronda la graciosa "propina", recibiendo después los consabidos "piropos". Así se forjaban las buenas amistades y las futuras relaciones amorosas.

Todos los años se levantaba un "mayo", que simbolizaba la unión y fuerza de la juventud del pueblo, compitiendo con los de otros pueblos cercanos. Para ello se elegía por los mozos el mejor y más vigoroso árbol - siempre un roble que cortaban y trasladaban, a veces con gran riesgo físico, hasta el sitio donde se celebraba la fiesta. A éste hermoso roble se le empalmaba el más alto y derecho chopo, los más hábiles se encargaban de unir los dos grandes árboles, que eran coronados con un grueso ramo de acebo y una bandera, bordada por las mozas, con una inscripción que decía: VIVA LOS MOZOS Y MOZAS, AÑO ___. Dicen que el de Robregordo era el más alto de toda la sierra. Se colocaba en una explanada al norte del  Pueblo,  denominada  "el hospital". Había que excavar un hoyo profundo, sujetándolo después con tierras y cuñas de madera,  así permanecía erigido y orgulloso todo el mes de mayo. Para levantarlo todas las precauciones eran pocas,  grandes maromas de gruesa  cuerda  y  fuertes  crucetas  de  madera  y  la participación de los mas fuertes, hacían posible la proeza. Todo el pueblo con gran expectación asistía a la ceremonia, con la respiración contenida y algunos nervios, contemplaba con orgullo el "evento". Al terminar el arriesgado trabajo, rompían  con una gran  ovación  el  emocionado  silencio anterior, manifestación que se prolongaba varios minutos, liberando así la tensión, una ronda de vino festejaba la hazaña lograda un año más.

Esta antigua costumbre ha dado lugar a varias anécdotas, una de ellas fue "la guerra de las banderas": Dos grupos de mozas rivales bordaron cada uno su bandera, en el "mayo" solo se ponía una, por lo que intervino el Alcalde, decidiendo no poner ninguna de las dos. Ahí acabó la rivalidad y las aguas volvieron a su cauce.

Mas fiestas y entretenimientos; se corrían los "gallos", hasta su prohibición, se jugaba a las "chapas, se competía en el "chito", en el tiro de "barra", pero sobre todo el juego de la "calva" era la estrella, competían mozos contra casados, extendiendo las competiciones a los pueblos cercanos, rivalizando con ellos.

El 24 de mayo, se celebraba la "Ascensión", día "grande". A las ordenes del "Alcalde de mozos", los jóvenes dejaban sus trabajos y con gran ilusión marchaban, con sus burros, a la dehesa a por las "enramadas", que después colocaban en la escalera de subida a la iglesia-atrio y portada. Cada mozo aportaba una carga de retamas o brezos floridos o dos árboles de tamaño medio, las mozas añadían las flores típicas del momento, todo el conjunto ornamental quedaba expuesto hasta el día siguiente. Ya de noche había ronda, la celebración lo merecía, colocando en ventanas y balcones de las mozas, manojos de retama florida. Al día siguiente, a las once, misa cantada, a su salida se procedía a subastar la enramada allí depositada, el dinero que se conseguía era entregado al tesorero elegido entre los mozos, que también recogía el dinero obtenido en las rondas. La juventud al llegar la primavera y formar sus grupos, elegían entre todos a su Alcalde, segundo Alcalde y Tesorero.

Día del Señor, 11 de Junio, mozos y mozas repiten día "Grande", vuelven las enramadas a adornar la entrada de la Iglesia, las mozas preparan "altares" en las calles, con cuidados adornos, por las que va a pasar la Procesión, parándose en cada altar, donde entonan cantos religiosos, todos los vecinos lucen sus mejores galas,  las flores llenan el pueblo

Se celebra la Misa cantada antes de la Procesión, que saldrá con el Santísimo a recorrer el pueblo. Se subasta la enramada y una vez adjudicada al mejor postor, se le ayuda a guardarla en su casa, esa leña calentara su hogar en el frío invierno.

El día de San Pedro, 29 de Junio, no solo había fiesta, los pastores en éste día cumplían sus contratos verbales con el "amo". En general eran los encargados de cuidar los rebaños de ganado lanar, tanto en el pueblo como en las sierras, durante todo el año, acompañando a los rebaños el tiempo que pasaban en Extremadura. Algunos pastores repetían sus contratos, otros marchaban. Era frecuente oír por las calles, en este día, "¿has hecho San Pedro?". Lo que significaba, que seguían con el amo o lo dejaban.

Existía una notable diferencia entre la forma de vivir de los pastores del pueblo y los de la sierra; los primeros hacían su vida en el entorno de sus vecinos, por lo general comían y dormían en sus casas, los de la sierra pasaban los días y las noches en los altos, regresando a la noche a las majadas, pasaban sin mas compañía que sus fieles perros. Se relevaban cada 15 días y su comida era la denominada "Collera", compuesta por pan, tocino, queso, bacalao, cecina, migas y aceite, tomando la leche de sus cabras. La majada, especie de corral, recogía a las ovejas para pasar la noche, guardadas por los perros mastines de los ataques de los lobos. El pastor en su "Chozo", se calentaba al fuego, guisaba y dormía, este habitáculo era su morada, cada demarcación de pastos - llamados cuarteles - tenía su "chozo".

Los ganaderos del pueblo, durante la primavera y verano, dejaban a dormir en el campo a los rebaños, sirviéndose de rediles, donde los metían a pasar las noches, cambiando cada día el sitio de "dormida", sirviendo así de abono para las tierras de cultivo, esto era "estercolar" . El ganado era acompañado por el pastor y sus perros.

Las aguas: Siempre disfrutó Robregordo y en la actualidad lo sigue haciendo, de finas y abundantes fuentes, que se distribuyen por el extenso término, en todas sus orientaciones hay manantiales de agua potable siempre limpia, fresca y de buen beber.

En la actualidad las captaciones y el abastecimiento de agua son propiedad del pueblo y están administradas por el Ayuntamiento.

Otras costumbres merecen nuestro recuerdo. Hemos hablado de las "hacenderas" refiriéndonos al riego y traída de agua al pueblo, pero esta prestación voluntaria y gratuita tenia mas finalidades, así se convocaba a los hombres para atender y mejorar todos aquellos complementos, formas y servicios para el normal desarrollo de la vida del pueblo. En la actualidad las subvenciones suplen estos trabajos, pero hasta mediados del siglo XX no existieron, por esa época Diputaciones y Gobiernos Civiles empezaron a prestar alguna ayuda.

Debo mencionar a un personaje que por su labor, era imprescindible para el desarrollo de la agricultura, los transportes, complementos y hasta la construcción. Me refiero al Herrero, artesano éste que de padres a hijos heredaba el oficio. El último conocido tenia su casa en Somosierra y dos o tres días en semana bajaba a nuestro pueblo, allí en su rústico taller, conocido por "la fragua", con la fuerza de sus brazos y su habilidad moldeaba, producía y reparaba las herramientas y útiles necesarios para la vida diaria. Su labor era dura, no exenta de riesgo. Encendía el fuego que alimentaba con el carbón que él mismo elaboraba con los brezos recogidos arriba en la sierra de "Las Cabezas", en el sitio de la "Umbría", esta materia prima le ayudaba a moldear y forjar, arados romanos, rejas, picos, barras, clavos, cuñas, herrajes para los animales de labor, así como, cerraduras, llaves, elementos para la construcción y todo aquello en lo que sus habilidades podía alcanzar.

El "Potro" estuvo siempre al ,lado del herrero, era el ayudante imprescindible para /)errar vacas, burros y caballos, esta,, instalación formada por varios pilares de granito ha sido recientemente recuperada como patrimonio artístico.

ALIMENTACIÓN.

Recursos culinarios silvestres.- En otoño se recogían setas de cardo, algunas para comerlas con patatas o en tortilla,  otras se dejaban secar,  usándose después en arroces y guisos de carne. También los hongos, que crecen bajo los helechos en la dehesa Boyal, se comían asados a la plancha. Todo el contorno del pueblo es rico en setas y hongos de muy apreciado sabor y mejor comer, cada vecino conoce sus sitios y antes con cestas y ahora con bolsas de plástico las llevan a las mesas con su sencillez, alegría y orgullo. También se aprovechaban las "maulas" '(pequeñas manzanas acidas), frambuesas, moras, endrinas, avellanas, majuelas,   mostajas,   cerezas   silvestres   (morriñas), escaramujos, ciruelas de espino, etc.. Del campo también se cogían verduras silvestres como las -accederás, espárragos, achicorias, pamplina, berros, tomillo salsero, etc..

MEDICINA NATURAL.

Tradicionalmente la sabiduría popular ha usado las hierbas de sus cercanías para curar sus males, así la manzanilla para las dolencias estomacales y malas digestiones, tilo de roca (en forma de arbusto) para los nervios como infusión en velatorios y funerales, te de roca estimulante y depurativo, hojas de roble que ya secas en otoño y cocidas en agua curaban llagas de la boca y pequeñas infecciones, tomillo para cortar hemorragias después de sacarse una muela y desinfectar heridas, las hojas del nogal cocidas para prevenir el bocio, dándoselo también a los animales, las majuelas para evitar las lombrices.... Se hacían cataplasmas de linaza, mostaza y raíz de chiviria contra forúnculos y granos dolorosos, las hojas de llantén para la garganta, vías respiratorias y ayudaban a cicatrizar heridas. Todas las anteriores mas la flor de saúco, el té de río, el cantueso, enhebro rastrero (llamado "jabino"), flor de malva, etc., formaban la botica natural de cada familia.

ALIMENTACIÓN CASERA.

Algunos hombres, de madrugada, mataban el "gusanillo" con una copa de aguardiente o cazalla. El desayuno habitual consistía en sopas de leche con pan o patatas secas con sus torreznos. Patatas peladas y troceadas, puestas a cocer en agua con sal y laurel, ya cocidas, se retiraba el agua, rehogándose con ajo, pimentón y la grasa de los torreznos, se servían a los platos, una vez aplastadas con el tenedor se comían, algunos las acompañaban con vino de la bota. Como primera comida del día otros tomaban migas con tropiezos de tocino.

La Comida: legumbre, patatas, carnes, huevos, productos del cerdo y alguna verdura como repollo y judías verdes. Se hacia la "olla" - conserva de cerdo - para las meriendas del  verano,  compuesta  de  costillas,  lomo y  chorizo, conservado con aceite después de rehogarlo. El bacalao, los garbanzos y el "cocido", menú completo, que empezaba con su plato de sopa, seguido de los propios garbanzos, la carne, chorizo, tocino - un poquito rancio - patatas y repollo, se acompañaba, en ocasiones, con la "bola", hecha con huevo, ajo, hierbabuena y miga de pan.

La cena consistía en más de lo anterior, legumbres, verduras o bacalao, sin olvidar las sopas de ajo.

Se intercambiaban productos con los pueblos cercanos, así las patatas y judías por trigo, nueces y sobre todo fruta. Artesanalmente se cocía el pan en los hornos de cada casa, magdalenas y tortas dulces o de "chicharrones".

ALIMENTACIÓN DEL GANADO.

Ya he dicho que el campo mantenía siete meses del año a la ganadería, el resto tenía que ser alimentado con las reservas almacenadas. Verdes prados y praderas se regaban, llegado el mes de Junio se segaba la hierba con guadañas, una vez seca se hacían gavillas, que transportadas en carros o caballerías a los pajares se almacenaban como alimento para el ganado, así como la paja del trigo, cebada y centeno. Los animales que tenían crías recibían un suplemento de harina para que dieran leche abundante.

PROPIAS CREACIONES.

Útiles y herramientas de agricultura y recolección eran fabricados con la ayuda de unos y otros, pero sobre todo con el apoyo del herrero. Carreteros y carpinteros ponían su habilidad para hacer yugos, arados, rastras, horcas, hoces, hachas, podones, azadas, etc.. Otros instrumentos más del hogar como cestos de mimbres, escriños, escobas y muchas más cosas que la agudeza creativa imaginaba. Se lavaba y cardaba la lana, con la rueca se hilaba la lana, se tejían jerseys y calcetines, se curtían artesanalmente las pieles para hacer los primitivos zahones, calzones y chalecos que principalmente utilizaban pastores y vaqueros.

Hacían prácticas de caza como en los primeros orígenes: lazos, trampas, losas y perros, posteriormente las escopetas. Se pescaban en el río a "brazo" ranas y truchas. En las grandes nevadas se perseguían las liebres a "garrotazos".

Sin abandonar la agricultura, en San Pascual "Bailón" se siembran las judías. Segada y recogida la hierba, vamos camino de la siega, los campos van mostrando la mies madura, cebada, trigo y centeno, han vuelto el color, llegará el 15 de Julio, mientras tanto alternarán labores de cultivo en las huertas y dando comienzo el riego. Las patatas se sembraron en Mayo. Siempre se ha dicho en el lugar: "ni que me siembres en Marzo, ni que me siembres en Abril, hasta Mayo no me verás salir.

CONSTRUCCIÓN ANTIGUA.

Las casas componían tres grupos diferentes y se añade a ellos los pajares o cuadras construidas independientes. El primer grupo de viviendas en hilera, unas sobre otras compartiendo en algunos casos el mismo techo, este sistema las protegía de la crudeza del invierno. El segundo grupo, casas independientes más grandes - algunas de ellas con corral - eran de dedicación compartida: vivienda, pajar y cuadra. El tercer grupo de cuadras y pajares independientes. Las edificaciones de construcción muy antigua a base de piedra, barro y madera, su exterior revocado con cal (en la actualidad se van realizando al estilo mas moderno). Las antiguas catalogadas como viviendas, se componían de portal, cuarto, granero, cocina y cuadra. La cocina estaba en ocasiones en la planta alta, junto con la sala y dos alcobas, en la parte de atrás el pajar, con una puerta grande a nivel de planta, para facilitar la descarga del heno y la paja. Las partes abuhardilladas se utilizaban para almacenar todos aquellos trastos de utilidad según el tiempo, así como el "baúl de los recuerdos", en los largos días de invierno se abría para recordar vivencias. pasadas. En otro rincón solitario, se ordenaban las escasas frutas recogidas en los campos, junto con las hierbas medicinales ya mencionadas. Colgado del techo podía aparecer la rueca, los Valdés, los carburos, las candelas, los aperos de caballerías, como los tiros y colleras..., si quedaba algún sitio, encontrabas útiles de trabajo: triíllos, rastros, horcas y las medidas de capacidad, como la cuartilla, media y el simbólico celemín.

ANTIGUO CALZADO.

"Las Abarcas". Este tipo de calzado se curtía en piel, adaptándose al pié con unas correas o cuerdas fuertes que servían para atarlas al tobillo y pierna - estilo romano -, se protegían los pies con los llamados "peales" que podían ser de lona o pieles suaves que hacían las veces de calcetines. Mas adelante éste tipo de calzado se fue sustituyendo por goma-lona similar al lateral y fondo de los neumáticos actuales.

ABONOS ORGÁNICOS Y QUÍMICOS.

En la antigüedad no conocían más que los abonos orgánicos que producía el ganado estabulado. Se iba almacenando hasta la primavera, momento en el que se repartía por las tierras de labor, procediendo luego a envolverlo mediante la arada, dejando así la tierra preparada para la siembra-6^. El otro sistema de abono natural era dejar a las ovejas a dormir -"dormida"- en las tierras de labor, que se cerraban con redes de esparto y pies de "estacas" clavados en la tierra. Bastante avanzado el siglo XX se empieza a emplear el abono químico: Nitrato de Chile y Amoniaco, siempre en pequeñas cantidades, aunque en la actualidad todavía se utilizan los sistemas anteriores.

LA SIEGA.

Recolección de cereales, en su mayoría centeno, algo de trigo y menos cebada, se cortaba con hoz y "zoqueta", especie de protección de los dedos de la mano izquierda, hecha de madera en labrado fino, que daba toda seguridad. Nunca llegaron las maquinas segadoras, las dimensiones y localización de las fincas no reunían condiciones. Cuadrillas familiares más o menos numerosas, pues en el pueblo trabajaban pocos obreros o criados, aunque si algún temporero o pastor. El cultivo de centeno se hacía en los terrenos más alejados del poblado, se conocían con el nombre de "tercios" - siembra al tercer año -, cada uno tenía el nombre de su ubicación o zona: Traslacabeza, Matazo, Pié, Provizoso, etc.. Los que segaban, engavillaban, otros recogían y ataban con el "vencejo", lazo original hecho sobre la marcha con un puñado de mies cruzada en nudo dando buen resultado, sobre todo por su economía. Al terminar de segar se agrupaban artesanalmente en forma de "tejado" para así protegerlas del sol, tal forma se llamaba "tresnales". Cuando la siega iba bastante adelantada daba comienzo el ir y venir de las zonas de acarreo, burros y caballos cargados con la mies, que transitaban por estrechos y pedregosos caminos, para conducir el producto hasta la "era" y allí trillar. Los agricultores que disponían de carro y las fincas que tenían acceso resolvían antes su trabajo.

LA TRILLA.

Ya estaban en la era las cosechas, se formaban las "hacinas", rectas o curvas, con más o menos altura, pero bien estructuradas y el primero de Agosto empezaba la trilla. Se extendían las "parvas" - equivalente a la cantidad que se preveía moler en una jornada -, con las yuntas de vacas, caballos y burros; se daban cuatro vueltas de horca por la mañana, para que la paja se fuera moliendo por igual, a las dos del mediodía, parada para comer, una hora mas tarde, a las tres, vuelta a empezar hasta las seis de la tarde si se había molida bien la paja, aspecto este muy importante pues era el futuro alimento para el ganado en el invierno. Se desenganchaban las parejas de las yuntas para que fueran a pacer al campo hasta la madrugada del día siguiente. Se recogía la "parva", haciendo con ella un montón de forma cónica, barriéndose luego la era, que al viento de la noche se "beldaba", separando así la paja del grano. Al día siguiente vuelta a empezar. Apenas había descanso, mientras unos atienden la trilla, otros llevan a las "trojes" el grano para almacenarlo. La paja se transporta en "sacas", "galeras" o carros con redes, para llevarla al pajar. Al llegar mediados de Agosto ¡fiestas!, el 15 la Virgen, el 16 San Roque, patrón del pueblo, el 17 "San Roquito".

Antes de dar comienzo a las fiestas, en las que la Iglesia tiene la representación más importante, aprovecho aquí para referirme a las campanas de su torre. En la antigüedad tuvieron gran protagonismo, los habitantes del lugar vivían pendientes de sus llamadas, las que correspondían a los Cultos diarios eran muy conocidas por los feligreses y al tercer aviso llegaban puntuales al Templo. Lo mismo ocurría" en las grandes fiestas, se anunciaban en sus vísperas con el "volteo" de campanas durante bastante tiempo. Al día siguiente en el primer toque de Misa, se repetía el volteo, la segunda y la tercera ya eran normales. En las procesiones durante todo el recorrido los mozos , se encargaban de hacerlas perder el "vuelo", que no es otra cosa que, por la velocidad que se les daba, el badajo no llegaba a golpear. Otros toques de campana significativos eran los de sentido religioso: para el Rosario, Confesión, Ángelus, Oración, clamores, funerales, etc. Sin relación religiosa las campanas eran utilizadas como aviso de peligros, así el Sacristán tocaba a "arrebato", por causa de fuego, socorro, emergencias en caso de guerra, personas perdidas, etc.. No importaba la hora de la llamada, todo el pueblo respondía y se movilizaba.

No es necesario recordar que mi relato corresponde a una forma de vida anterior, mucha parte de esta historia se refiere a la primera mitad del siglo XX. A partir de la década del sesenta, la vida fue evolucionando negativamente, de donde nace la estadística de regresión que sufrió el pueblo. Más adelante tendremos ocasión de explicarlo. Lo que si está claro es, que de lo que se hacia antes, apenas se conserva nada y creo que se ha perdido una parte importante de nuestro acervo cultural.

El día 14 de Agosto, a la mañana, se convoca "hacendera", para limpiar las calles y plazas, adornándolas con banderas y gallardetes, al caer la tarde el pasacalles de música anuncia el principio de las fiestas, se dan los primeros bailes, voltean las campanas, terminando el día con la ronda hasta la madrugada.

El 15 de Agosto, día de Nuestra Señora, la Congregación de Hijas de María y el Sacerdote organizan la celebración religiosa: Misa cantada, procesión en torno a al Iglesia portando la talla de la Virgen, en el recorrido se mezclan los cánticos religiosos con las Salves y las Jotas, que mozas y casadas bailan repetidas veces, creando un espectáculo vistoso, las mujeres que participan van ataviadas con los típicos trajes regionales, adornadas con mantones de Manila, se tiran cohetes, las campanas participan, la música entona sus marchas, termina la procesión y en el atrio de la Iglesia se subastan las "varas". Seguidamente las Hermanas de la Santísima virgen invitan, como cada año, a la dulce limonada, acompañada con aperitivos y torta dulce.

La subasta de las "varas" se refiere a los "palos de las andas de la Virgen, conocidas en la licitación por, derecha e izquierda, de "alante" y derecha e izquierda de "atrás". La persona que subasta abre la oferta diciendo: "la vara derecha de alante, ¿quien la pone?". La puja sube hasta llegar a la adjudicación de las cuatro. Esta recaudación pasa íntegramente a las arcas de la Congregación, que a su vez la dedica a las necesidades de la Iglesia.

Por la tarde, campeonato de "calva", tiro de "barra", para solteros y casados, los niños en la plaza disfrutan de sus juegos infantiles, las mozas lucen sus trajes típicos de "serranas", pasean y esperan el baile. A las ocho de la tarde empieza a tocar la música, poco a poco se anima la fiesta hasta las once que marchan a cenar, a las doce vuelta a empezar hasta las dos de la madrugada. Bares y tabernas completan la noche, y si apetece, hacen "chocolatada".

El día 16 segundo de fiesta, San Roque, Patrón del pueblo. Loa actos religiosos son calcados del día anterior, con la diferencia de que ha pasado la Virgen y llega San Roque. Los músicos acompañan a las autoridades hasta la Iglesia. Misa cantada y sermón especial resaltando la vida ejemplar del Santo, procesión alrededor del Templo, campanadas, música, salves al Santo, la jota, los bailes y la subasta, añadiendo el "Perro", hoy corresponde a la Hermandad de San Roque con el Sacerdote, organizar la festividad. Al terminar, la limonada, aperitivos y torta dulce.

La tarde sigue con procesión y algunos cohetes, vamos camino de los "Halagares", cánticos, jotas y música, sin olvidar las "Salves". Llegamos al sitio conocido por la "Ermita" - edificio este que conserva un arco incrustado en la pared - los mozos se adelantan y forman torres humanas unidas en lo alto por un pañuelo de seda. Por debajo pasa el Santo y la Procesión, enfilan la carretera y por la calle de las Eras a la Iglesia, subasta y a continuación, la fiesta hasta la madrugada.

El día 17, San Roquito, va declinando la fiesta, Santa Misa, Procesión y subasta de varas. Tarde y noche de baile con preferencia para los casados, después de cenar se hacen dueños de la fiesta, la noche es de ellos. Final y despedida. Al día siguiente se celebra Misa por los difuntos.

FINCA. DE "MAJAFRADES" .

Vamos a hacer mención de ella por algunas circunstancias que concurren. Está ubicada en el Norte, es la última finca de la Comunidad de Madrid. Por el Norte, linda con Segovia, por el Este, con Somosierra al Sur Arroyo Santo Domingo y Oeste, con Las Cabezas. Es propiedad de la Sociedad de Majafrades, la componen más de 90 socios, casi todos de Robregordo, repartida por "suertes, "medias" y "Cuartas", es un minifundio de propiedad.

Antiguamente los socios celebraban con una comida de carne guisada, pan y vino, en una pradera al lado de una fuente. El ganadero que tenía arrendado el predio, regalaba dos reses de su ganadería, como suplemento a su alquiler, era una antigua costumbre. En la actualidad se encuentra arrendada para ganado vacuno.

Cubren esta finca "piornos o retamas" casi en un setenta por ciento, en el mes de Junio sus flores amarillas hacen del entorno una belleza de aromatizado aire. En ella se encuentra construida la Escuela de Vuelo sin Motor, una buena residencia de piedra en un magnifico paraje. El terreno lo expropiaron a Robregordo.

ALBAÑILERÍA.

Se ha dado explicación del tipo de construcción, reparto y distribución de habitáculos en las casas-viviendas del Pueblo, pero no se habla de los decididos creadores. No había arquitectos, ni aparejadores, el asesoramiento

técnico no existía. Cuadrillas de aficionados, nacidos en el lugar o en sus alrededores, con los escasos conocimientos, unidos a su decisión y experiencia fueron capaces de levantar sus viviendas con los pocos medios de que disponían. Ya en el siglo XX, las cosas se modernizaron y poco a poco fueron mejorando los medios técnicos y los profesionales tanto en la construcción como en la carpintería.

Como anécdota puede contarse un dicho que hasta hace setenta años se refería a uno de los grupos de constructores del siglo pasado, así se decía: ¿quien hizo el mundo entero?..."Matachín, Chiquitín y Barrenero", que debía de ser una famosa cuadrilla de albañiles de aquella época. Esta "talla" de hombres fue la que sobre el 1700, con la colaboración de sus vecinos levantaron las viviendas en hilera de las principales calles del núcleo urbano.

La mención de éstos albañiles por sus apodos en el "dicho" antes relatado, no pretende en ningún caso desprestigiar la integridad de su nombre, ni honradez profesional, sino resaltar que el mote era el sobrenombre que los "confirmadores" del pueblo dedicaban a sus vecinos para ser utilizado coloquialmente a nivel de calle, desplazando su verdadero nombre de pila, llegando al extremo de que todos los vecinos tenían adjudicado el suyo.

Otra arraigada costumbre era el tratamiento de señor o señora que rara vez se usaba, en cambio se utilizaba el de "tío" o "tía" con toda naturalidad, no significaba vínculo familiar alguno. Tanto en el caso de apodos como en el de "tío" o "tía", fue modificándose notoriamente hasta su desaparición.

LAS VIUDAS Y VIUDOS SE CASAN.

Como en todas partes y desde tiempos inmemoriales, viudos y viudas se volvían a casar. En Robregordo también ocurría, desde las primeras visitas o relaciones de los pretendientes, se iban creando corrillos o comentarios, que poco a poco se materializaban en acciones que a través de los años se venían sucediendo componían un espectáculo más para los habitantes del lugar. Al conocerse públicamente el compromiso, la juventud le exigía al novio la "Costumbre", que era una cantidad en metálico establecido, según la personalidad y los tiempos que corrieran. Paralelamente a la exigencia del tributo para la celebración entre la juventud, se organizaban las "cencerradas", que se hacían calle arriba y calle abajo, con ruido de latas y cencerros, diciendo: "¿quien se casa?...fulano de tal - contestaban otros - ...¿con quien?... con mengano de cual...¿y la familia, que dice?... ¡que bien está!... pues que siga la cencerra". Si no pagaba se repetía una y otra vez, hasta que claudicaba. La "costumbre" se exigía también 'a los forasteros solteros que venían a casarse al Pueblo, sin "cencerra", pero si no pagaban eran tomados y de cabeza al pilón, recibiendo un buen baño, amenaza que disuadía rápidamente y pagaban siempre.

LOS QUINTOS.

En todos los pueblos de España, la talla y el sorteo de "quintos", era celebrada por el grupo de mozos alistados y por otros acompañantes, era la forma de mitigar la preocupaciones que creaba la marcha al Servicio Militar. Recorrían el pueblo pidiendo el aguinaldo para en una cena," en la que celebrar, el honor a su reconocimiento oficial como "hombre".

DESPEDIDAS DE SOLTERO.

De las mismas características que otras fiestas de mozos varones (hoy todavía se celebran) se reunían a disfrutar el último día de soltero, culminando la celebración con una buena cena regada con vinos y licores. A la novia la despedían los mozos por medio de una ronda, siempre se cantaba, entre otras "jotas", el "Adiós moreníta, adiós, ya te vas de nuestro bando, échate un velo a la cara, no te despidas llorando".

ESCUELA.

Los maestros no tuvieron siempre la continuidad debida, ni tampoco en su trabajo usaron métodos suficientes, ni en cantidad, ni en calidad. Tampoco fueron ayudados por parte de los padres, ya que en su mayoría, tuvieron la necesidad de dedicarles a los trabajos del campo. Varios de los habitantes no aprendieron a leer, ni a escribir.

EL SACERDOTE.

Utilizando el recuerdo quiero entender que el Sacerdote estuvo, siempre en el Pueblo representando a la Iglesia. Formó parte importante en su educación espiritual, protección y consejo de sus feligreses. Aun pasando por dificultades económicas y políticas, ayudó con su apoyo a construir la historia de Robregordo. A través 'del tiempo fue mejorando su labor, en muchos momentos tuvo que ejercer de maestro, tanto para niños, como para adultos.

GUARDIA CIVIL.

Cuerpo de Seguridad del Estado, la situación estratégica del Puerto requería su presencia y asentamiento en el lugar. La vigilancia de los puntos más altos de la Sierra dependía del cuartel de  Robregordo, desde aquí se destacaban, a pie, haciendo el .recorrido-por los pueblos de alrededor. Han permanecido muchos años; varias mozas del lugar "se casaron con guardias civiles. Ya no existe el cuartel, su pérdida se sintió mucho.

VÍAS PECUARIAS.

Siempre ha tenido término una extensa red de vías pecuarias. Retrocediendo ochenta años, era un espectáculo para chicos y grandes ver pasar por las calles los rebaños de merinas trashumantes, sus perros guardianes protegiendo con "carlancas" su cuello, burras con cencerras, mansos con grandes cencerros, detrás de sus pastores, cuando terminaban de pasar y se producía la tristeza, al pensar, que a la vuelta de un mes, llegaban los fríos del invierno. Toda la clase de ganado se transportaba por éstas vías, corridas de toros, vacas, yeguas y hasta los pavos de Navidad, que se mataban en Madrid. En la actualidad están en un completo abandono, algunas de ellas han sido invadidas por el criterio equivocado de algunas autoridades modernas.

REPLANTACIÓN FORESTAL.

La alegría que producía el trasiego de ganados en su ir y venir, y la permanencia en las sierras de la "cabaña ganadera", se perdió con la replantación forestal. Las sierras se cubrieron de pinos y la riqueza ganadera tuvo que emigrar. El pueblo salió muy perjudicado, no tuvo trabajo más que en las temporadas de plantación, poco a poco iba desapareciendo.

ABASTECIMIENTO DE LEÑAS.

Los  abundantes bosques  de  los  que  nos  hablan  las referencias, se fueron talando a través del tiempo, la demanda era cada vez mayor, el núcleo de población crecía, los  arbustos y retamas  llegaron  a  ser  el  principal suministro -para cocinas y braseros. Algunas familias disponían de terrenos con bosque de robles, pero la mayoría tenía que comprarlo si quería combustible con más calorías.

En las dehesas estaba prohibida la corta de árboles y su poda, la finca de "Majafrades" y otras sierras, con sus "piornos", "retamas" y "brezos", ayudaban en parte a paliar las necesidades. Durante el mes de Septiembre, unos se dedicaban al almacenamiento de leña, transportando con caballerías, por otra parte, los carros traían las retamas que en invierno eran muy útiles para hacer el fuego. De los corrales-y majadas donde dormía el ganado, se recogen las basuras para abonar las fincas de los tercios donde se siembra el centeno. Las labores del campo no tenían un ritmo frenético, pero no paraban, en Octubre la recolección de la patata,_ principal base económica, que todos los vecinos cosechaban.

LA PATATA.

Tubérculo traído del continente americano, pertenece a las "solanáceas", en principio no se comía por su desconocimiento, se empleaba más bien como planta de adorno dadas sus características. Empezó a cultivarse en Holanda, su introducción en el mercado causó un importante impacto en la gama de la alimentación de Europa, llegando a causar desequilibrio en algunas formas de alimentación. La patata se cultivó antes, en cambio no llegó a ser un producto tan consumista. Son muchas las aplicaciones culinarias en las que participa, se adapta a todas las economías y cubre con su alimento y buen paladar, muchas formas de utilización: asada, cocida, frita, en tortilla, guisada, etc.-., etc., siempre queda bien, no es extraño que su paso al consumo ocasionara una gran demanda.

La producción de la patata es antigua, es probable que en el siglo XVII al XVIII ya se conociera en Robregordo. Se produce con buena calidad, durante muchos años la variedad "roja holandesa" muy apreciada por los madrileños.

EL HELECHO.

Planta verde, bonita, ornamental, presente en grandes zonas de cultivo para centeno, laderas, caminos y sierras, nada útil para la alimentación ganadera, imposible de hacerle desaparecer. Cuando llegaba Noviembre se secaba, se le aprovechaba exclusivamente para cama del ganado en las cuadras y para tapar las patatas almacenadas sirviendo de protección para el hielo, (siempre en pocas cantidades). Existen variedades distintas: común, hembra, macho... Rico en fécula, crece en todo el mundo, su Rézoma se ha usado para extinguir las lombrices.

LA ZARZA.

Arbusto espinoso de hojas verdes con floración blanca y morada, afincado en las lindes y paredes de gran parte de los campos, más abundantes alrededor del pueblo. Su fruto, la zarzamora, ha sido siempre apreciado por los lugareños y últimamente por las personas que visitan el pueblo.

Su abundancia y presentación arracimada es atractiva y tentadora, las espinas de la zarza son fieles guardianas del fruto, es muy difícil no salir dañado en su recogida. Se utilizan como postre y en pastelería, pueden mantenerse varios días en el frigorífico y dándoles un buen punto de congelación se conservan largo tiempo. El cocimiento de las hojas y el jarabe del fruto se emplean en medicina.

LA GANADERÍA VUELVE A CASA.

Salieron en Mayo, han pasado seis meses en la libertad del campo, vuelven más que marcharon y todos muy lustrosos a cobijarse, la ceba que les espera en los pajares, si hace buen tiempo, saldrán de día, por la noche, en su "casita".

LOS SANTOS

Se acabaron las ferias de los contornos hasta el mes de Marzo. Las transacciones de ganado quedan limitadas al recinto del Pueblo.

Las "Cebolleras" en sus cumbres se visten de blanco y hacen bueno el conocido refrán: "En los Santos la nieve en los altos y en San Andrés la nieve en los pies". Los chicos a jugar con la nieve. Se abre el programa de las "Matanzas"...... y la asistencia al paso del Puerto.

LAS FUENTES.

Tenemos abundantes y buenas aguas por -todo el término. La azarosa vida del campo necesitaba mantener los manantiales siempre limpios, cada vecino sentía la responsabilidad de hacerlo. Con el abandono del campo llegó el olvido de sus fuentes, a pesar de que todavía se conservan algunas: La Gorgolla, Santo Domingo, El Haya, Tras la Cabeza y pocas más.

ARROYOS.

Dice un refrán, "no hay fuente sin arroyo", y así es, la riqueza de la vida la lleva consigo el 'agua, del susurro de la fuente, llega la música de los arroyos. Por la zona más septentrional tenemos el de Santo Domingo, la Umbría y las salidas de Hoyo Redondo y Las Lagunas de Majafrades, se juntan en Los Arroyos. Un poco más abajo de "la madre", en el sitio de "las presas", sale el "Güera" y "los Cambronales" que recoge el agua de la dehesa y el vertido de Somosierra. Corriente abajo por el Oeste sale "Valdelacasa" y "Cardosillos", donde se forma el río Madarquillos, famoso por sus finas y sabrosas truchas. Por el Este, paralelo al pueblo, discurre el arroyo "El Valle", que por terrenos de Horcajo se une al Madarquillos.

LA DEHESA BOYAL.

Situada al margen izquierdo de la antigua carretera Nacional I, a unos 400 metros al Norte del casco urbano. Destaca por su valor paisajístico, rodeada de sierras en tres orientaciones, la nutrida presencia de aves, la variada arboleda de robles, tejos, mostajos, cerezos silvestres - o "morriña" -, avellanos, abedules, sauces, endrinos, escarabajos, servales - llamados "de cazador" y espectaculares en otoño, con sus bayas rojas -, arbustos, piornos o retamas, "maillos" - manzanos silvestres -, majuelos, etc.. Cualquier fecha es buena para pasear por ella, aunque conviene recordar que es lugar donde está el ganado, por lo que el respeto a la naturaleza, fauna y flora, es imprescindible para no deteriorar un lugar tan bello, se debe evitar circular con vehículos, acampar, hacer fuegos, arrojar objetos extraños (cigarrillos, papeles, plásticos, etc.), arrancar cualquier "recuerdo", por pequeño que sea.

La Naturaleza suele "pasar factura" por el disfrute indebido de la misma, el equilibrio es delicado, por lo que todas la precauciones son pocas.

El conjunto y armonía de olores de este lugar resulta impactante. Sus flores silvestres, de primavera, violetas, lirios, campanillas, rosas, frondosos helechares y retamas, que en Mayo y Junio, con sus flores amarillas, ofrecen un espectáculo maravilloso al que se une como fondo el extenso retamar de la finca de "Majafrades".

No acaba aquí su riqueza vegetal, completa su encanto los conocidos "ACEBOS", bosque único en el centro de España. Sus caprichosas matas de acebos, que en ocasiones llegan a ser arboleda, formando círculos o "aceberas", donde en su interior, parecido a cabañas, se protege el ganado de las inclemencias del tiempo. Estas plantaciones caprichosas nacidas en esta tierra, con sus hojas de un verde brillante intenso, en todo tiempo y sus bayas rojas en otoño e invierno, son de gran belleza. Las "bolitas rojas" son alimento preferido del Urogallo, siendo probable que hayan existido en la zona.

NOSTALGIA Y REFLEXIÓN.

Conocer y recordar la vida de nuestros antepasados sirve siempre de enseñanza, aquí nacieron, vivieron y trabajaron nuestros abuelos, padres y hermanos. En este lugar permanecen nuestros orígenes, recuerdos e ilusiones, amigos de infancia, raíces que no se olvidan y bajo la tierra del Cementerio la historia de un Pueblo.

La recesión económica nos obligó a abandonar nuestra "Cuna", hoy ya mayores o jubilados volvemos a encontrarnos en el mismo sitio con muchas de las personas que de niños compartimos nuestras tristezas y alegrías.

Es cierto que durante muchos años el hombre acompasó su vida al ritmo del tiempo. Amanecía y atardecía para él. Tiempo de arada y sementera, olor a heno, siega, hilos alrededor del fuego, con recorfentable fe y alegría. El tiempo de hoy no es como el de antes. marcado por el sol y la lluvia, está medido por los relojes fríos e inexorables. La juventud es del siglo XXI, mi generación pertenece al pasado.

PASO ADELANTE EN EL TIEMPO.

Al llegar al primer cuarto del siglo XX, ya había teléfono y electricidad, también circulaban vehículos de motor, pero Robregordo, como la mayoría de los pueblos, seguía anclado en el tiempo sin ningún síntoma de progreso. Corría el año 1927, el censo vecinal seguía bajando, situándose al nivel de los 400 habitantes. La llegada de las obras de construcción del Ferrocarril Madrid-Burgos, atrajo una población flotante de obreros, que junto a los puestos de trabajo, palió provisionalmente la emigración, hasta los primeros años de la República. Al terminar estas obras, Robregordo recibió un fuerte zarpazo en su economía, los obreros regresaron a sus lugares de origen, se iniciaba la tristeza. Buena parte de sus fincas de regadío habían sido expropiadas para el paso del ferrocarril, el conjunto urbano queda dividido en dos, su regresión continúa y las contra-prestaciones no llegaban nunca. A tan débil economía se le irían acumulando más problemas. En 1936, estalla la sublevación militar contra el Gobierno, empieza una Guerra Civil. Entre el 20 y 30 de Julio gran parte de las casas del pueblo sufre el saqueo, meses después varios vecinos son encarcelados, víctimas del caciquismo local. Pasado algún tiempo la intervención de las autoridades locales facilitaron su puesta en libertad.

Durante tres años el pueblo soporto el asentamiento de las tropas llamadas "nacionales", ocuparon casas de vecinos que salieron huyendo y los edificios más emblemáticos del lugar, las prestaciones humanas a la guerra fueron muchas y en el abastecimiento, lo que buenamente pudieron. Como todo el País después de la guerra, tuvo que rehacer sus ruinas, llegando el año 41, "no comimos pan ninguno" se decía. El "estraperlo", las intervenciones, los racionamientos, así pasaron los años, hasta que Argentina nos mando trigo.

Las chicas jóvenes marchaban a servir a Madrid, algunas se quedaban, otras volvían a ayudar a sus padres y hermanos en las labores agrícolas.

Desapareció el "surtidor" de gasolina - debía ser peligroso al estar pegado a la carretera, en la bajada del puerto -, en cambio el tráfico de vehículos seguía aumentando, apareciendo la costumbre de la "sopeta" (los vecinos en tiempo de nevadas , salían a la carretera a ayudar a los coches y camiones, los conductores agradecidos les gratificaban).

Por los años de 1948 al 1960, coincidieron en Robregordo una serie de circunstancias que ofrecieron una luz fugaz a la vida del lugar: la Residencia de Educación y Descanso (solo femenina) , la Escuela de Vuelo sin Motor en la finca de "Majafrades" y un grupo de "veraneantes", muy "audaces", despertó un cambio en la vida social, que invitó a los habitantes de los pueblos cercanos a visitar Robregordo asiduamente. .... Fue entonces cuando los fines de semana tuvieron un cambio radical, la afluencia de juventud conducía a una vida nueva, un pequeño baile, se convertía en una fiesta, los paseos se prodigaban, las chicas y chicos del pueblo, también  se  integraron.  Estos  contactos  llegaron . a matrimonios. Así las fiestas tuvieron gran esplendor, los veraneantes colaboran activamente junto con los vecinos se creaba el ambiente propicio para que la juventud se divirtiera sanamente. No faltó de nada, había competiciones de todo tipo: tiro al plato, disfraces, carreras de burros, fútbol, además de las tradicionales del lugar. Se gozo de lo lindo con los gigantes y cabezudos, fuegos artificiales, pasacalles,   etc.,   distracciones  aportadas  por  la participación del Pueblo,  que fueron muchas.  Un gran ambiente también en la fiesta Religiosa, la participación era masiva, en las subastas se pujaba alto y el "Perro de San Roque" se cotizó al alza. Había juventud, estaba la vida. Los bailes públicos eran concurridísimos, llegándose a contar hasta 300 parejas.

Robregordo no supo aprovechar la expansión económica de los sesenta, no disponía de las infraestructuras necesarias para su despegue, la asistencia Gubernamental a estas Comarcas rurales era muy escasa, las pocas ocasiones en que por otros medios llegaba, no se supo canalizar. Por otra parte los "capitalinos" enseñaron la lección a los jóvenes, así unos antes, otros después, abandonaron el lugar en busca de nuevos horizontes.

A través del tiempo éste Pueblo y su término ha soportado la instalación y paso de servicios de interés Nacional, la "Replantación Forestal" de las sierras próximas - "¡que tanta riqueza iban a crear!" - arruinó la cabaña ganadera y fue la precursora de la ruina agrícola. Cruzan el término de Robregordo: antigua Carretera Nacional I, Ferrocarril, Autovía, línea de teléfono, gasoducto, varias líneas de alta tensión. El "Tributo" que paga al Estado ha sido, y es, muy alto, sus consecuencias muy negativas y sin ninguna compensación. En cadena hemos ido perdiendo con el descenso de población todos los servicios y sus servidores, que antes vivían en el Pueblo: maestro, médico, veterinario, secretario, Guardia Civil, así como carnicería, panadería, tiendas, bares.... hasta el Sacerdote vive en Somosierra. Todo lo tiene lejos Robregordo, menos el teléfono y el agua.

No debe rechazar Robregordo ningún servicio social-económico que se vaya logrando del Estado, Comunidad, etc.,

“¡BIEN PAGADO LO TENEMOS!"

 

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